Pobreza macroeconómica colombiana.

El índice de pobreza monetaria hace referencia a la calidad de vida de la población. Más exactamente, refleja la capacidad de un hogar para afrontar las exigencias mínimas para vivir. “Se considera como pobres monetarios a las personas que residen en hogares cuyo gasto per cápita es insuficiente para adquirir una canasta básica de alimentos y no alimentos (vivienda, vestido, educación, salud, transporte, etc.)” según el Inei. La pobreza extrema, que es un ítem importante que tendremos en cuenta en este estudio, ocurre cuando una persona no tiene la capacidad económica suficiente para suplir tres o más de estas necesidades básicas. 

En este rubro el gobierno ha cumplido con las metas trazadas pues en materia de política pública, la pobreza monetaria ha disminuido en los últimos 9 años. Esta pasó del 42% en el 2009 al 26,9% en el 2017 para el total de la población Colombiana. En pobreza extrema ocurre un fenómeno parecido, en el 2009 se calculaba en 16,4% y para 2017 llegó a 7,4 % del total nacional.

Si nos basamos en otros datos para corroborar estos resultados, como el coeficiente de Gini por ejemplo, que mide la desigualdad de los ingresos y así la distribución económica del país y donde la medición de este varía dentro de un rango del 0 al 1, siendo los valores mayores una representación de mayor desigualdad. Colombia pasó de 0.55 en el 2009 a 0.50 en 2016. Parece una disminución mínima, pero cabe resaltar que fue este el país con mayor reducción de desigualdad entre el 2010 y 2015 en américa latina.

Esto se debe al aumento generalizado de los ingresos en los habitantes colombianos, especialmente de aquellos más vulnerable, pues su incremento fue el 5.5% para el 20% de esta población mientras que para el de los más ricos fue de 1% entre 2010 y 2016. Profundizando en estos datos y basándonos en estudios hechos por el Dane* en el 2017 encontramos que la incidencia de pobreza en hogares cuya cabeza principal es una mujer, disminuyó en 1.2%, mientras para aquellos hogares con hombres como figura líder se redujo en 1.1%. Entre tanto, el grupo etario que se ha visto más favorecido en la reducción de la pobreza se encuentra entre los 46 y 55 años con un -1.9%. También analizamos que aquellos jóvenes que tienen hasta 25 años fueron más proclives a caer en la pobreza pues su incidencia fue de -0.2%. En términos de educación, aquellas familias donde la cabeza principal cuenta con una educación básica primaria, redujeron su índice en 1,7% y paradójicamente, para aquellos habitantes que poseen estudios de pregrado y postgrado, la disposición a caer en la pobreza aumentó en 0,8%.

Como conclusión vemos que estos resultados se manifiestan gracias a distintos factores, como la tasa de desempleo manteniéndose en un solo digito y el crecimiento de los ingresos en los hogares colombianos, específicamente en aquellos más vulnerables. Así mismo, consideramos que la superación de la pobreza no solo constituye en un aumento de dinero en las familias, sino también a la mejora del estilo de vida de estos. 

*https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/condiciones_vida/pobreza/bol_pobreza_17.pdf

Artículo escrito por Juan Andrés Betancur,  community manager Facturas Y Negocios S.A.S.

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