La agenda 2030 para el desarrollo sostenible: un consenso global que llama a la unión de esfuerzos para transformar nuestro mundo.

El 25 de septiembre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, compuesta por 17 objetivos y 169 metas que los países hicieron suyos en una ambiciosa mirada hacia 2030 y procurando un mundo desarrollado, en el que se equilibren las dimensiones económica, social y ambiental, y que garantice el futuro de la presente y futuras generaciones.

Esta agenda de desarrollo reemplaza los anteriores Objetivos del Milenio (ODM), adoptados al inicio del nuevo siglo y pensados en la superación de los principales desafíos sociales y económicos en los países menos desarrollados.

En la Agenda 2030 todos los países se encuentran en vías de desarrollo

En la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible que tuvo lugar en Rio de Janeiro en 2012 (conocida como Rio+20, por realizarse 20 años después de la Cumbre de la Tierra), los Gobiernos de Colombia y Guatemala presentaron una propuesta para la definición de una serie de objetivos de Desarrollo Sostenible. Su objetivo era la de permitir a la comunidad internacional medir avances en la equiparación del crecimiento económico con el uso sostenible de los recursos naturales y la preservación de los ecosistemas.

Vale la pena resaltar que en una cita global de tal magnitud, es destacable la posición prospectiva de la diplomacia colombiana, máxime el resultado alcanzado tras el proceso, que derivó en  la más ambiciosa agenda de desarrollo y el más grande consenso del multilateralismo en la actualidad. Los países coincidieron en los siguientes 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), cada uno con metas concretas para 2030:

Objetivo 1. Poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo

Objetivo 2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible

Objetivo 3. Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades

Objetivo 4. Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos

Objetivo 5. Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas

Objetivo 6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos

Objetivo 7. Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos

Objetivo 8. Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos

Objetivo 9. Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación

Objetivo 10. Reducir la desigualdad en los países y entre ellos

Objetivo 11. Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles

Objetivo 12. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles

Objetivo 13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos

Objetivo 14. Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible

Objetivo 15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad

Objetivo 16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir a todos los niveles instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas

Objetivo 17. Fortalecer los medios de implementación y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible

La reflexión en torno a la nueva agenda de desarrollo sostenible parte, en gran medida, de los grandes retos sociales y económicos que aún hoy presenta el mundo en desarrollo. No obstante, adiciona una mayor preponderancia a la dimensión ambiental del desarrollo, que antes ocupaba un lugar discreto. El artículo 14 de la Declaración “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, establece que “(…) El agotamiento de los recursos naturales y los efectos negativos de la degradación del medio ambiente, incluidas la desertificación, la sequía, la degradación de las tierras, la escasez de agua dulce y la pérdida de biodiversidad, aumentan y exacerban las dificultades a que se enfrenta la humanidad. El cambio climático es uno de los mayores retos de nuestra época y sus efectos adversos menoscaban la capacidad de todos los países para alcanzar el desarrollo sostenible. La subida de la temperatura global, la elevación del nivel del mar, la acidificación de los océanos y otros efectos del cambio climático están afectando gravemente a las zonas costeras (…). Peligra la supervivencia de muchas sociedades y de los sistemas de sostén biológico del planeta”. Al tenor de estas palabras, se entiende el desarrollo sostenible con tres dimensiones igualmente importantes e indivisibles: económica, social y ambiental.  

A diferencia de la anterior agenda de desarrollo del milenio, todas las naciones del planeta, incluyendo los países más desarrollados, han debido reflexionar sobre la contribución que realizan en la consecución de un mundo libre de pobreza, próspero y ambientalmente sostenible, reconociendo que el mantenimiento de los mismos patrones de producción y consumos amenazan la supervivencia de las futuras generaciones.

Una agenda que nos vincula a todos

 La Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible constituye el mayor éxito del multilateralismo en los últimos años, al lograr juntar a la multiplicidad de actores globales en torno a una idea común de mundo. No obstante, es una agenda y una discusión que ha quedado enormemente concentrada en el ámbito diplomático, de los Gobiernos, y algunos círculos académicos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible impactan la vida de todos los ciudadanos y requiere de la acción de todos los actores posibles enfilados en este consenso para 2030. No será posible lograr los objetivos propuestos si únicamente los Estados asumen la carga, como sucedió con la Agenda del Milenio. Resulta clave el involucramiento de otros actores, muy especialmente, el sector privado y académico, en la consecución de los 17 ODS.

La Declaración que adopta la agenda reconoce esta contribución necesaria de todos los actores posibles. Por un lado, el articulo 41 platea claramente: “La financiación pública, tanto a nivel nacional como internacional, será vital para proporcionar servicios esenciales y bienes públicos y catalizar otras fuentes de financiación. Reconocemos el papel que desempeñarán en la implementación de la nueva Agenda los diversos integrantes del sector privado, desde las microempresas y las cooperativas hasta las multinacionales, y la función de las organizaciones de la sociedad civil y las organizaciones filantrópicas”. Por otro lado, el Objetivo 17, Alianza para el Desarrollo Sostenible, reconoce la necesidad de generar nuevos modelos de asociación que involucren actores de diferentes sectores y a diferentes niveles que permitan acciones eficaces para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Este punto merece una especial reflexión: ¿Qué se hace desde nuestras diferentes capacidades para contribuir a esta Agenda Global?  ¿Está suficientemente comunicada y socializada la Agenda de Desarrollo Sostenible más allá de los tradicionales actores de desarrollo (Estados, ONG, Organismos Internacionales)?[1]

El rol clave del sector privado para lograr el Desarrollo Sostenible

El sector privado es, sin duda, un motor de crecimiento económico y favorecedor de la movilidad social. Su rol debe ser igualmente relevante en la equiparación de la dimensión ambiental del desarrollo.

En este contexto, cobra especial relevancia el crecimiento de los denominados negocios verdes y el incremento en la oferta y uso de energías renovables. Asimismo, el cada vez más creciente surgimientos de las denominadas empresas de Interés colectivo, Empresas B, o empresas de 4 sector; que son empresas con ánimo de lucro que combinan sus objetivos económicos con otros sociales y ambientales con igual preponderancia. Es decir, que además de ser un negocio rentable para sus accionistas, procuran el bienestar de las comunidades en donde están instaladas, de sus trabajadores y del medio ambiente. Colombia es el primer país en América Latina en adoptar una ley de promoción de empresas de este sector, a través de la Ley 1901 de 2018.

La Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible es un hito en la diplomacia multilateral que no debe pasar desapercibido: involucra a todos los actores de la sociedad e invita a reflexionar en el impacto de las acciones de los agentes sociales, individuales y colectivos. El mundo más allá de 2030, en términos de las tres dimensiones del desarrollo sostenible dependerá de las acciones que todos desde nuestras competencias y capacidades podamos adelantar para promover un mundo próspero y sostenible.

En un contexto internacional en el que los acuerdos y consensos multilaterales son cada vez más complicados y los países están menos dispuestos a comprometerse en acuerdos internacionales, es sumamente valioso el acuerdo logrado en 2015 en torno al desarrollo sostenible. Continúa siendo un reto escalar el conocimiento y apropiación de la Agenda 2030 y sus 17 objetivos entre nuevos actores que no han estado directamente vinculados en el sector del Desarrollo.

Que sea este espacio una oportunidad para invitarle a pensar en clave de sostenibilidad: ¿promueven sus patrones de consumo y empresa un mundo sostenible?

 

[1]Para mayor información sobre la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos, el siguiente enlace resulta de utilidad. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

Ph:

https://www.pexels.com/photo/person-s-left-hand-holding-green-leaf-plant-886521/

 

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